Se terminó una nueva edición de la Premier League. El Arsenal volvió a tocar el cielo después de 22 años (2004-2026) Los Gunners conquistaron su 14° título liguero en una temporada inolvidable. En BRITmanía Radio repasamos lo más destacado de una temporada inolvidable, junto a nuestros colaboradores y los protagonistas que marcaron el pulso del campeonato.
Mejor equipo: Arsenal. 22 años después, el equipo del norte de Londres volvió a reinar en Inglaterra. Los Henry, Vieira y compañía seguramente estarán orgullosos de estos Gunners, que supieron abrir brecha desde el inicio y mantenerse firmes en el tramo decisivo, incluso cuando muchos dudaban de su capacidad para sostenerse en la cima.
Mejor entrenador: Mikel Arteta. A fuego lento. Le llevó casi siete años alcanzar su gran objetivo, pero el Arsenal de Mikel Arteta nunca dejó de avanzar. Paso a paso, el ex jugador gunner fue construyendo un equipo equilibrado en todas sus líneas, con un plantel profundo y un banquillo capaz de sostener el nivel del once titular. Así, moldeó un conjunto competitivo, maduro y con identidad propia, protagonista de una temporada que, con permiso de los Invencibles, ya puede considerarse una de las más grandes en la historia del club.
Mejor jugador: David Raya. Era él o un Bruno Fernandes que rompió récords de asistencias y ocasiones creadas para devolver al Manchester United a la Champions League. Pero David Raya terminó siendo el muro del campeón. El arquero con más porterías a cero, el líder de la defensa menos vencida del campeonato y un sostén decisivo en los momentos más críticos de la temporada. Paradas imposibles, seguridad constante y una presencia que terminó convirtiéndose en una de las grandes razones del título del Arsenal.
Jugador revelación: Igor Thiago. Al principio parecía que, si le quitaban los goles de penalti, se quedaba en nada. Las comparaciones con Afonso Alves no tardaron en aparecer: aquel goleador imparable en Países Bajos que terminó rozando el ridículo en la Premier. Pero Thiago no solo respondió con goles de todos los colores, sino también con carácter, jerarquía y presencia en los partidos importantes. Su temporada fue tan impactante que terminó ganándose un lugar en la lista de Brasil para el Mundial, dejando fuera a nombres como João Pedro o Antony. El Diego Costa de la nueva generación.
Equipo revelación: Bournemouth. Vendió prácticamente a toda su defensa y los refuerzos no es que fueran del todo ilusionantes, pero el club ha sabido dar la cara y terminar la temporada en puestos europeos, por encima de clubes como el Chelsea, el Everton o el Newcastle, que aspiraban a estar en ese Top 6. Para hacer más daño, perdieron en invierno a Semenyo, a quien reclutó Guardiola para intentar remontar en Premier, y ni así se cayeron los cherries. Cierto que el Sunderland, de Championship a Europa, era digno candidato a esta categoría, pero lo de los cherries ha sido un puntito más.
Entrenador revelación: Andoni Iraola. Normal que su nombre haya aparecido en la órbita de varios gigantes europeos, porque lleva temporadas demostrando su capacidad desde que llegó a las Islas. Y si su equipo ha sido la gran revelación del campeonato, él debe ser considerado el entrenador revelación del año. Más aún teniendo en cuenta que compatriotas como Unai Emery han estado en la conversación por el premio al mejor técnico de la temporada.
Jugador decepción: Nick Woltemade. Su temporada es difícil de explicar. Empezó de manera brillante, como titular indiscutido, marcando goles y siendo uno de los favoritos de la grada. Pero aquel gol en propia puerta en el derbi ante el Sunderland cambió por completo su dinámica. Primero Wissa empezó a ganarle terreno, después Howe optó por jugar sin un nueve fijo y finalmente apareció Osula para quedarse con el puesto. Mientras tanto, el alemán alternó el banquillo con una función más retrasada en el mediocampo que nunca terminó de hacerle justicia. Aunque quién sabe. En su día también parecía imposible imaginar a Joelinton convertido en lo que terminó siendo.
Equipo decepción: Tottenham. Ganó la Europa League pese a una temporada muy irregular, y con el verano llegaron las expectativas: nuevo entrenador, fichajes ilusionantes y una inversión millonaria que parecía apuntar a un salto definitivo. Pero nada salió como se esperaba. El equipo terminó pidiendo la hora durante meses y llegó a jugarse la permanencia hasta la última jornada, en una campaña marcada por la inestabilidad, la presión y una sensación constante de oportunidad desperdiciada.
Entrenador decepción: Enzo Maresca. No tanto por el rendimiento del equipo, porque el Chelsea empezaba a carburar con él al mando, sino por la forma en la que se produjo su salida. Nadie terminó de entenderla. Por primera vez en mucho tiempo, los Blues parecían haber encontrado un proyecto serio, reconocible y con una figura fuerte al frente. Algo muy importante debió ocurrir entre bambalinas para provocar una ruptura de ese calibre y devolver al club a la deriva. Y si Pep Guardiola termina dejando el Manchester City… cuesta no pensar que el nombre de Maresca aparecerá sobre la mesa.
Mejor joven: Rayan Cherki. Sí, es cierto que el premio terminó en manos de su compañero O’Reilly, ya de manera oficial, pero Cherki tiene algo difícil de explicar y aún más difícil de encontrar: intangibles. Había muchas dudas sobre cómo encajaría en un equipo tan exigente sin balón como el de Guardiola, e incluso sobre cómo conviviría con tanta acumulación de talento ofensivo. Sin embargo, el francés respondió con personalidad, compromiso y una capacidad diferencial para aparecer cuando el equipo más lo necesitaba.
Mejor fichaje: Benjamin Šeško. Le costó arrancar y muchos ya pronosticaban otro fracaso más en la larga lista de delanteros que no lograron funcionar en el Manchester United. Pero, con Cunha asentado y absorbiendo gran parte de la presión, el esloveno fue encontrando poco a poco su lugar. A sus 22 años, cerró la temporada con 12 goles y un ratio de tantos por minuto más que prometedor, dejando la sensación de que la fuerte inversión realizada por el club puede terminar dando frutos importantes en el futuro.
Momento favorito: Diogo Jota. Presente en cada partido. Anfield tatuado en el corazón. El luso se fue demasiado pronto, víctima de un accidente de coche este verano, dejando un vacío enorme no solo sobre el césped, sino también en un vestuario profundamente golpeado por su pérdida. Su energía, su entrega y su conexión con la gente hicieron de él mucho más que un futbolista. La Premier League jamás olvidará a Diogo Jota.
✍️ Javi Parra Peña:
Mejor equipo: Arsenal. El mejor equipo de la temporada, y además con bastante diferencia. La consolidación definitiva del proyecto de Mikel Arteta, que logró convencer a sus jugadores de que este era el camino correcto para devolver al Arsenal a la cima de Inglaterra. Un equipo construido desde la solidez defensiva y el talento individual, sostenido por un enorme trabajo colectivo sin balón, el control del juego como principio fundamental y la pelota parada como recurso clave para destrabar partidos complejos.
Mejor entrenador: Andoni Iraola. El español construyó un auténtico equipo de autor, totalmente reconocible y fiel a su idea futbolística. Agresivo con y sin balón, intenso en la presión y vertical en ataque. Pese a perder piezas importantes durante el verano y sufrir además la salida de Antoine Semenyo en el mercado invernal, logró mantener al Bournemouth compitiendo en la parte alta de la tabla. Un proceso relativamente corto, pero de impacto enorme, que terminó llevando al club a clasificarse por primera vez en su historia a competiciones europeas.
Mejor jugador: Bruno Fernandes. Récord de asistencias en una sola temporada. El regreso de Bruno Fernandes a la mediapunta con Michael Carrick -después de la incomprensible decisión de Amorim de retrasarlo al doble pivote- fue el gran punto de inflexión para volver a ver su versión más diferencial. Liberado cerca del área, el portugués se convirtió en el socio ideal de Mbeumo y Matheus Cunha, firmando una campaña histórica que no solo devolvió al Manchester United a la Champions League, sino que también grabó su nombre en los libros de la Premier.
Jugador revelación: Igor Thiago. Con 22 goles en 38 partidos, pocos podían imaginar la temporada histórica que terminó firmando el brasileño. Fue el gran líder ofensivo del Brentford de Keith Andrews, un equipo que perdió fuerza en el tramo final del curso, pero que encontró en él una referencia constante de cara al gol. Un delantero con un olfato goleador extraordinario, capaz de decidir partidos con muy poco. Se suma a la larga lista de grandes arietes que han pasado por el club en los últimos años.
Equipo revelación: Sunderland. La historia de la temporada. Un gigante dormido que volvió por todo lo alto a la élite inglesa, clasificándose a competiciones europeas por primera vez en más de medio siglo. El Sunderland nunca llegó a verse realmente involucrado en la pelea por el descenso y convirtió el Stadium of Light en un auténtico fortín. Un mercado de fichajes agresivo, inteligente y coherente terminó dando sus frutos gracias al enorme trabajo de Régis Le Bris, arquitecto de una campaña inolvidable para los Black Cats.
Jugador decepción: Mohamed Salah. El cambio más abrupto respecto a la temporada anterior. Pasó de ser uno de los atacantes más diferenciales de la Premier League a perder protagonismo y terminar relegado al banquillo por Arne Slot en su último año en Anfield. Una leyenda del fútbol inglés que no tuvo el cierre que merecía, reflejo también de la campaña irregular de un Liverpool en el que varios nombres importantes estuvieron muy lejos de su mejor nivel.
Equipo decepción: Tottenham. El árbol no puede tapar el bosque. Más allá de haber logrado evitar el descenso a la Championship, la temporada del Tottenham fue un desastre en prácticamente todos los niveles. Inestabilidad en el banquillo, malos resultados, una crisis futbolística constante y una sensación permanente de equipo roto marcaron una campaña que quedará como una de las más decepcionantes de la era moderna del club.
Entrenador decepción: Thomas Frank. Había varios candidatos, pero para quienes admiraban el trabajo de Thomas Frank, resultó especialmente decepcionante ver cómo terminó su primera experiencia en el banquillo de un Big Six. El inicio fue prometedor e incluso ilusionante por momentos, pero con el correr de las jornadas el equipo fue perdiendo identidad, confianza e ideas. Su caída terminó marcando también el comienzo de una temporada muy oscura para el Tottenham.
Mejor joven: Eli Junior Kroupi. El francés fue una de las grandes caras de la histórica temporada del Bournemouth. Un delantero talentoso, desequilibrante y con una calidad técnica indudable, que cerró el curso con 13 goles y siendo una pieza fundamental en el esquema de Andoni Iraola. Su perfil aportó ese punto diferencial en los últimos metros, formando junto a Rayan, Evanilson y Marcus Tavernier una de las ofensivas más dinámicas y entretenidas de toda la Premier League.
Mejor fichaje: Granit Xhaka. Surgen muchos nombres, pero el suizo terminó siendo la gran cara del regreso del Sunderland a Europa. Aportó liderazgo, experiencia y una jerarquía diferencial en cada partido. Tras su exitosa etapa en Alemania, Xhaka volvió a Inglaterra para convertirse en el líder futbolístico del proyecto de Régis Le Bris, manejando los tiempos desde el doble pivote, aportando cifras y organizando al equipo gracias a una comprensión del juego al alcance de muy pocos.
Momento favorito: Despedida de Pep Guardiola. El fin de una era en la Premier League: diez años y diez títulos. Pep Guardiola fue el gran arquitecto de uno de los mejores equipos que haya visto el fútbol inglés, marcando durante una década el rumbo táctico y el modelo de juego del campeonato. Aunque el cierre de su ciclo no haya sido el más brillante, eso jamás debería eclipsar lo que construyó en el Etihad Stadium. Años de dominio, innovación y un fútbol sencillamente extraordinario.
🗓️ (28/05/2026)