Hay veces en las que el mérito no está necesariamente asociado a algo bueno. Hacer méritos es destacar, alcanzar algo dentro de la dificultad. Y si eso ocurre en una competición como la Premier League, donde todo se magnifica, se amplifica y hasta se romantiza, la dimensión es mayor. Un honor, incluso. Eso es lo que conserva desde hace 18 años -y contando- el Derby County: un honor incómodo, pero imborrable. El de ser el peor equipo en la historia de la Premier League.
Varios equipos han coqueteado con arrebatarle ese lugar, pero ninguno -para su fortuna- logró superarlo. Esta misma temporada 2025/26, el Wolverhampton necesitó 29 jornadas para dejar atrás, al menos en puntos, aquella campaña de los Rams. Así, el conjunto de las East Midlands continúa aferrado al registro de la campaña 2007/08: 11 puntos, una sola victoria, 29 derrotas, 20 goles a favor, 89 en contra y una racha de 32 partidos sin ganar. Dirigido primero por Billy Davies y después por Paul Jewell, aquel curso quedó esculpido en piedra. Lo dicho: todo un “honor”.
Lunes 17 de septiembre de 2007. Derby County-Newcastle United. 20:38 en las islas británicas. Saque de puerta larguísimo de Stephen Bywater. El ex madridista Geremi, entonces en las Urracas, no logra interceptar de cabeza. El balón cae en Steve Howard, que -queriendo o sin querer- lo deja servido de primera para que Kenny Miller, desde fuera del área, conecte una volea extraordinaria. Gol. El marcador quedó del lado del Derby County. Nadie, en aquel momento de la temporada, podía imaginar que esa sería la única victoria de toda aquella fatídica participación en la Premier League.

Y eso que, tras una primera vuelta caótica, hubo intento de reacción en los despachos. El club movió ficha en el mercado invernal e incorporó hasta ocho futbolistas -entre ellos Robbie Savage, Danny Mills, Roy Carroll y Alan Stubbs-. También salieron cinco, incluido Steve Howard, pieza clave en la temporada del ascenso.
Demasiados movimientos para un equipo ya herido. Demasiados cambios para una plantilla castigada anímicamente por los resultados. Hasta 36 jugadores llegaron a vestir la camiseta del Derby County en aquella campaña. Un síntoma claro de la inestabilidad que acompañó todo el curso.
De todos ellos, quizá el que terminó construyendo la carrera más sólida fue Kenny Miller. El delantero escocés conquistó títulos de liga y copas nacionales, repartidos entre Celtic y Rangers. Laurent Robert, internacional con Francia y con una etapa destacada en el Newcastle United, fue probablemente el más trotamundos de aquel vestuario: Inglaterra, España, Francia, Grecia, Canadá y Portugal marcaron su recorrido. El lateral derecho Danny Mills había sido parte de la Inglaterra del Mundial de Corea y Japón 2002. Y bajo palos aparecía Roy Carroll, integrante del Manchester United campeón de las Premier League 2002/03, 2003/04 y 2004/05, además de la FA Cup 2004.
Aquella plantilla mezclaba experiencia internacional, nombres con recorrido en grandes escenarios y futbolistas curtidos en el ascenso reciente. Había mundialistas, campeones de liga y jugadores con pasado en clubes importantes. Sobre el papel, no era un grupo improvisado ni falto de jerarquía. Pero el fútbol, a veces, desordena cualquier lógica: los nombres no siempre garantizan resultados, y el prestigio previo no inmuniza frente a una temporada que se tuerce desde el primer mes.
En lo estrictamente numérico, Kenny Miller terminó como máximo goleador del equipo con seis tantos -cuatro en Premier y dos en FA Cup-, convirtiéndose en la principal referencia ofensiva pese al pobre rendimiento colectivo. Desde la medular, Giles Barnes aportó tres goles en competiciones nacionales, mientras que Matt Oakley y Emanuel Villa sumaron también tres cada uno, reflejando cómo el peso ofensivo se repartía ante la falta de un delantero determinante.
Bajo palos, la resistencia fue mínima. Apenas tres porterías a cero en competiciones oficiales a lo largo de toda la temporada. Stephen Bywater consiguió dos en la Premier en sus 18 apariciones como titular, mientras que Roy Carroll solo pudo sumar una en liga.
Demasiado poco para cambiar el destino. A finales de marzo de 2008, el Derby County ya había perdido cualquier opción matemática de permanencia en la máxima categoría del fútbol inglés. Y aún restaban ocho jornadas por disputarse. Ocho partidos convertidos en una lenta cuenta atrás.

Lo inevitable se confirmó con un empate 2-2 frente al Fulham, convirtiéndose en el primer equipo en la historia de la Premier League en descender en el mes de marzo.
Se cuenta que, ya a finales de 2007, varias casas de apuestas británicas retiraron la opción de apostar por el descenso del Derby. La cuota era irrisoria. El mercado lo daba por hecho mucho antes de que lo confirmaran las matemáticas. Y en la Premier League, cuando hasta las estadísticas se rinden, el golpe es todavía más crudo.
Algunas casas de apuestas llegaron incluso a pagar de manera anticipada a quienes habían apostado por su descenso en otoño. Un gesto prácticamente inédito en Inglaterra. El veredicto popular estaba dictado mucho antes que el matemático.
En el resto de competiciones, el paso del conjunto de Derbyshire fue igual de efímero. Apenas dejó un atisbo de ilusión tras superar la primera eliminatoria de FA Cup ante el Sheffield Wednesday. La aventura terminó en la siguiente ronda -la cuarta de la competición- frente al Preston North End. En la Copa de la Liga, la despedida fue todavía más prematura: eliminación en el debut ante el Blackpool.
Seguro que, de reojo, muchos aficionados del Derby County han seguido esta temporada el rendimiento del Wolverhampton, como también lo hicieron con otros tantos equipos desde 2008 hasta hoy. En más de una ocasión se ilusionaron con dejar de ser el peor equipo que ha pasado por la Premier League.
El Sunderland terminó con 15 puntos en la 2005/06. El Sheffield United y el Huddersfield cerraron sus campañas con 16 unidades en la 2023/24 y 2018/19, respectivamente. Incluso el Aston Villa coqueteó con ese registro en la 2015/16, cuando el conjunto de Birmingham descendió con 17 puntos.
Pero ninguno cayó lo suficiente como para arrebatarle al Derby ese lugar incómodo en la historia.
El club de las East Midlands hoy persigue objetivos muy distintos, incluso con la mirada puesta en los play-offs para regresar a la máxima categoría. Sin embargo, continúa cargando con ese honor incómodo e imborrable: el de ser, desde la creación de la Premier League en 1992, el peor equipo en la historia de la competición. Un récord que nadie desea, pero que también forma parte del relato eterno del fútbol inglés.
✍️ Javi Rojas
🗓️ (09/03/2026)