El 10 de noviembre de 2002, Terry Venables miró al banquillo en busca de soluciones. Su Leeds United ganaba 3-4 en casa del West Ham United, pero los Hammers apretaban con Paolo Di Canio y Jermain Defoe rondando el área. Quedaban seis minutos cuando el técnico inglés recurrió a un jovencísimo James Milner para recuperar la posesión en el empuje final del conjunto londinense.
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